El colapso de la discoteca Jet Set, que cobró la vida de 236 personas, fue causado por un exceso de peso que rebasó en un 500 % la resistencia de su estructura. Así lo confirmó Leonardo Reyes Madera, director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), al testificar en el juicio de fondo que se le sigue a los propietarios del establecimiento, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat.

Ante el tribunal, el titular de Onesvie enfatizó que las condiciones de la cubierta del inmueble eran insostenibles antes del desplome. “La carga del techo del Jet Set sobrepasaba cinco veces lo que podría sostener”, aseveró Reyes Madera, dejando en evidencia que el margen de seguridad estructural de la edificación había sido superado de manera crítica.

Según la evaluación técnica expuesta por el organismo estatal, el sobrepeso no se originó de forma repentina, sino a través de un proceso gradual de acumulación. Los peritajes determinaron que entre los años 2011 y 2025 se añadió carga viva de manera continua sobre la cubierta, reduciendo sistemáticamente la capacidad de soporte del techo a lo largo de catorce años.

Las declaraciones del funcionario se integran como una de las evidencias centrales en el expediente acusatorio presentado por la Fiscalía contra los hermanos Espaillat. El dictamen de Onesvie refuerza la tesis del ministerio público sobre presunta negligencia en el manejo y mantenimiento de la infraestructura del concurrido centro nocturno.

Este testimonio técnico representa un giro determinante en el proceso judicial para fijar responsabilidades penales por la tragedia. Las evaluaciones presentadas ante el juez apuntan a que la sobrecarga prolongada y la falta de controles estructurales fueron los factores determinantes en el fatal desenlace

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