Un estudio de la Estación Biológica de Doñana, en España, determinó que la temperatura, la cobertura vegetal y la especie de mosquito influyen en la forma en que circulan los parásitos de la malaria aviar en la naturaleza. La investigación, publicada en Scientific Reports, analizó dos especies de mosquitos: Culex pipiens, conocido como mosquito común, y Culex perexiguus, cuyos comportamientos y condiciones ecológicas son diferentes. Los resultados mostraron que en Culex pipiens la presencia del parásito aumenta en zonas con mayor cobertura vegetal, mientras que en Culex perexiguus está relacionada con temperaturas mínimas más elevadas. El estudio también identificó diferencias en las comunidades de parásitos presentes en ambas especies de mosquitos, lo que sugiere que cada una podría tener un papel específico en la transmisión de distintas variantes de Plasmodium. Además, los investigadores descubrieron nueve nuevos linajes de Plasmodium, evidenciando la diversidad genética de estos parásitos. Los científicos destacan la importancia de estudiar conjuntamente las aves, los mosquitos y las condiciones ambientales para comprender mejor la circulación de estas enfermedades en la fauna silvestre. Navegación de entradas Julio Landrón niega déficit de 17 mil médicos y asegura que la red pública está abastecida