Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX tras vencer con autoridad 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, logrando así el segundo trofeo Vince Lombardi de su historia, once años después del primero.

Seattle dominó el encuentro de principio a fin apoyado en una defensa asfixiante, conocida como el “Dark Side”, que neutralizó a la ofensiva de los Patriots y complicó constantemente al joven mariscal Drake Maye. La actuación defensiva recordó a la histórica “Legion of Boom” que llevó al equipo al título en 2014.

En el plano ofensivo, Kenneth Walker fue clave con 135 yardas terrestres en 27 acarreos, imponiéndose ante la defensa rival y marcando el ritmo del partido. A su vez, el pateador Jason Myers tuvo una noche perfecta al convertir cinco de cinco goles de campo, estableciendo un nuevo récord de anotaciones de campo en un Super Bowl y cerrando la temporada con 206 puntos, una marca histórica para la franquicia.

El mariscal Sam Darnold, en su primera temporada con los Seahawks, se coronó campeón de la NFL al lanzar para 202 yardas y un pase de anotación, consolidando una campaña de reivindicación personal. Por el lado de New England, Drake Maye sufrió la presión constante, fue interceptado en dos ocasiones y perdió dos balones, aunque logró dos pases de anotación en el tramo final, cuando el partido ya estaba decidido.

El espectáculo de medio tiempo estuvo a cargo de Bad Bunny, quien hizo historia al presentar un show completamente en español, animando a más de 68 mil espectadores y a numerosas figuras del deporte y el entretenimiento presentes en el estadio.

En la segunda mitad, Seattle mantuvo el control absoluto del juego, amplió la ventaja con nuevas anotaciones y selló el triunfo sin sobresaltos. Los Patriots apenas pudieron reaccionar de forma tardía, mientras los Seahawks administraron la ventaja hasta el final.

Con el estallido de fuegos artificiales sobre el Levi’s Stadium, Seattle celebró un título contundente que confirmó su superioridad y coronó una temporada memorable.