Durante una pausa en las Reuniones de Gerentes Generales celebradas el martes, el presidente de operaciones de béisbol de los Cerveceros de Milwaukee, Matt Arnold, se mostró como un dirigente dispuesto a explorar todas las opciones.

“Nos evaluamos con el mismo rigor que cualquier otra organización”, expresó Arnold. “Queremos asegurarnos de analizar todas las posibilidades para mejorar, y a veces eso implica tomar decisiones difíciles. Ya lo hemos hecho antes y estamos listos para hacerlo nuevamente este año”.

El nombre más atractivo en el mercado para Milwaukee es el del lanzador dominicano Freddy Peralta, de 29 años, quien viene de liderar la Liga Nacional con 17 victorias, además de registrar una efectividad de 2.70 y superar los 200 ponches por tercera temporada consecutiva.

Hace unas semanas, tras la eliminación de los Cerveceros ante los Dodgers en la Serie de Campeonato, Arnold aseguraba no haber considerado su traspaso. Sin embargo, su discurso parece haber cambiado con el inicio de la temporada baja y el hecho de que Peralta entra en su último año de contrato, firmado en 2020 cuando apenas comenzaba su carrera en las Grandes Ligas.

Aunque el equipo no está obligado a moverlo, podría optar por mantenerlo como líder de una rotación joven junto a Quinn Priester, Jacob Misiorowski, Robert Gasser y Logan Henderson, y decidir más adelante si lo intercambia antes de la fecha límite o lo retiene hasta finalizar su acuerdo. Esa misma estrategia la aplicaron con Willy Adames, quien partió como agente libre y les dejó una selección compensatoria en el Draft de 2025.

No obstante, la historia reciente del club muestra que el manejo de los lanzadores ha sido distinto. Milwaukee ha preferido vender alto antes de perderlos sin retorno: Devin Williams fue enviado a los Yankees en 2024; Corbin Burnes a los Orioles en 2023; Josh Hader a los Padres en 2022; Corey Knebel a los Dodgers en 2020; y antes, Chase Anderson y Zach Davies también salieron antes de llegar a la agencia libre.

Solo en raras ocasiones, como con Zack Greinke, el equipo mantuvo a su as hasta el último año, y aun así terminó cambiándolo antes de concluir la temporada.

Gracias a esa política, los Cerveceros han logrado mantenerse competitivos, alcanzando la postemporada en siete de los últimos ocho años y controlando su nómina.

“Cada situación es única”, insistió Arnold al referirse directamente al caso de Peralta. “Sabemos que muchos equipos están interesados, pero él también significa mucho para nosotros. Anticipo que seguirá siendo parte del equipo”.

Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de un cambio. “Siempre son decisiones complicadas”, agregó. “Ya lo vivimos con Hader, Burnes y otros. Nunca descartamos nada, porque como mercado pequeño, debemos tomar decisiones difíciles. Aun así, creemos que Freddy puede ayudarnos el próximo año”.

Además de su impacto en el montículo, Peralta ha sido una figura clave en el clubhouse, sirviendo como guía para los jóvenes latinos del equipo, entre ellos el relevista dominicano Abner Uribe y el jardinero venezolano Jackson Chourio.

Uribe, tras un año complicado en 2024, se consolidó como el cerrador del futuro con una efectividad de 1.77 en 80 apariciones, mientras que Chourio firmó su segundo año consecutivo con marca 20-20, siendo el jugador más joven en lograrlo. Ambos destacan la influencia de Peralta en su desarrollo.

“Ver su crecimiento desde que era un adolescente hasta ahora es impresionante”, expresó Arnold. “Freddy es un jugador excepcional, dentro y fuera del campo. Ilumina el ambiente donde esté y, cuando lanza, también ilumina el radar. Es, sencillamente, especial”.