escalada del conflicto bélico en Medio Oriente ha encendido las alertas en los mercados internacionales por su efecto en los precios de los commodities, especialmente el petróleo y el oro, y sus posibles repercusiones en la economía dominicana.

Economistas consultados advierten que el principal impacto negativo proviene del alza en el precio del petróleo, lo que presionaría las finanzas públicas debido al aumento de la factura petrolera y del subsidio a los combustibles y al sector eléctrico. También se anticipan efectos adversos en la inflación, el tipo de cambio y el crecimiento económico.

El decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Antonio Ciriaco Cruz, explicó que el conflicto ha provocado un incremento aproximado de 13 % en el precio internacional del barril de petróleo, situándolo en 67 dólares, mientras que los precios futuros rondan los 77 dólares. Recordó que en el Presupuesto 2026 se estimó el barril en 47 dólares, por lo que el Estado estaría asumiendo un sobreprecio cercano a 30 dólares por barril.

Detalló que las importaciones de petróleo representan el 18 % del total importado por el país y que el consumo diario es de alrededor de 149 mil barriles. Indicó que por cada dólar que aumenta el precio internacional, la factura petrolera se incrementa significativamente, lo que impacta la balanza comercial y la cuenta corriente. De mantenerse el conflicto y alcanzar el crudo los 100 dólares por barril, el subsidio a los combustibles podría llegar a 20,000 millones de pesos este año.

En esa misma línea, el economista Henri Hebrard señaló que por cada dólar que sube el precio del crudo, la factura petrolera anual del país aumenta en aproximadamente 78 millones de dólares. Un alza de entre 10 y 20 dólares implicaría un incremento de entre 800 y 1,600 millones de dólares en la factura petrolera, lo que obligaría a elevar considerablemente el subsidio semanal a los combustibles, superando los 8,000 millones de pesos contemplados en el presupuesto de 2026.

El exministro de Economía Juan Ariel Jiménez coincidió en que el principal impacto está en los precios de los commodities energéticos, como el petróleo y el gas, lo que podría generar presiones fiscales y cambiarias, además de una desaceleración del crecimiento económico.

Por su parte, Miguel Collado Di Franco, vicepresidente del Centro Regional de Estudios Económicos y Sociales (CREES), indicó que un mayor precio del crudo incrementaría las transferencias a las Empresas Distribuidoras de Energía y elevaría el subsidio eléctrico, estimado en el presupuesto en 85,000 millones de pesos. Añadió que el aumento en el valor de las importaciones de derivados del petróleo demandaría más divisas, presionando el tipo de cambio y reflejándose en mayores precios internos debido al encarecimiento de la energía y el transporte.

En contraste, los economistas señalaron un efecto positivo derivado del alza en el precio del oro, considerado un activo refugio en tiempos de incertidumbre. Hebrard destacó que el metal ha superado los 5,400 dólares por onza, cuando el presupuesto proyectaba un promedio inferior a 3,500 dólares.

Tomando como referencia exportaciones estimadas en 650 mil onzas para 2026 y un precio que podría alcanzar o superar los 6,000 dólares por onza, el valor adicional en exportaciones superaría los 1,300 millones de dólares. Esto compensaría parcialmente el incremento en la factura petrolera. Según cálculos preliminares, el Gobierno podría recibir más de 50,000 millones de pesos en impuestos por exportaciones de oro, cifra muy superior a los 31,000 millones proyectados inicialmente para 2026.