Santo Domingo.– La reciente emisión de bonos soberanos por US$2,750 millones realizada por el Gobierno dominicano ha generado opiniones divididas entre economistas, quienes reconocen la confianza de los mercados internacionales en la economía local, pero advierten sobre el impacto estructural del endeudamiento y el momento elegido para la colocación.

El economista Haivanjoe Ng Cortiñas señaló que la operación incrementa la deuda pública en un equivalente al 2.14 % del Producto Interno Bruto (PIB), eleva la relación deuda/PIB por encima del 50 % y representa un 4.47 % del saldo total del Sector Público no Financiero (SPNF). Además, estimó que implicará compromisos anuales cercanos a los US$165 millones en pago de intereses, lo que, a su juicio, constituye una carga permanente que reduce el espacio fiscal en el futuro.

“El Gobierno suma US$2,750 millones más a la deuda. Eso equivale a 2.14 % del PIB y a 4.47 % del saldo total del SPNF. La deuda/PIB ya supera el 50 %”, indicó.

Desde otra óptica, el economista Rafael Espinal explicó que la emisión forma parte del plan de financiamiento contemplado en el Presupuesto General del Estado 2026 y responde a una práctica habitual en este periodo del año. Recordó que desde 2023 el país ha recurrido a emisiones regulares en dólares, lo que ha permitido obtener tasas relativamente favorables, fortalecer las reservas internacionales del Banco Central y respaldar la política cambiaria y monetaria.

No obstante, advirtió que el endeudamiento en moneda extranjera incrementa la exposición a choques externos y posibles tensiones en el mercado cambiario, aunque consideró que esos riesgos son relativamente bajos en el contexto actual. También destacó que las tasas obtenidas en esta colocación son inferiores a las registradas en 2025, lo que, según afirmó, refleja estabilidad macroeconómica y credibilidad en la política monetaria.

Por su parte, la economista Ellen Pérez Ducy cuestionó el momento en que se realizó la emisión, al considerar que pudo haberse adelantado en un escenario donde existen probabilidades de que la Reserva Federal de Estados Unidos reduzca su tasa de fondos federales en los próximos meses, lo que habría permitido abaratar el financiamiento.

Asimismo, planteó que, de haberse respaldado la operación con reservas en oro, la tasa de interés podría haber sido aún menor. En ese sentido, sostuvo que la colocación solo se justificaría plenamente si el Gobierno enfrentaba una necesidad urgente e impostergable de liquidez en dólares.

“Me sorprende que lo hayan emitido tan temprano en el año, pues hay muchas probabilidades de que rebajen la tasa de fondos federales en los próximos meses, lo cual ayudaría a reducir el costo de los demás instrumentos del mercado”, expresó.

La emisión fue estructurada en dos tramos: US$1,250 millones a 8 años con una tasa de 5.750 %, y US$1,500 millones a 12.25 años con una tasa de 6.150 %. La operación registró una demanda superior a US$7,200 millones, equivalente a 2.6 veces el monto ofertado, pese al entorno internacional marcado por volatilidad financiera.

El Ministerio de Hacienda y Economía informó que los recursos serán destinados a proyectos de inversión pública y al cumplimiento de obligaciones del Estado, reiterando su compromiso con una política fiscal responsable, transparente y sostenible.