La acumulación de grasa en la parte posterior del brazo, conocida popularmente como “salero”, es una preocupación frecuente, especialmente en épocas de calor. Especialistas citados por Newsweek y Harvard Health explican que esta grasa localizada responde a una combinación de factores hormonales, genéticos y de estilo de vida, lo que hace que su eliminación sea más compleja que en otras zonas del cuerpo.

Las hormonas juegan un papel clave en esta distribución. En las mujeres, el estrógeno favorece la acumulación de grasa en brazos, caderas y muslos, sobre todo antes de la menopausia, mientras que en los hombres suele concentrarse más en el abdomen. Además, condiciones como el hipotiroidismo, el estrés crónico y la predisposición hereditaria pueden dificultar la pérdida de grasa, incluso con dieta y ejercicio.

Los expertos coinciden en que no existen soluciones milagrosas ni métodos para eliminar grasa de forma localizada. La única vía efectiva es un enfoque integral que combine una alimentación equilibrada orientada al déficit calórico con ejercicio constante. El descanso adecuado y el control del estrés también influyen positivamente en el metabolismo y en los resultados físicos.

Para lograr brazos más firmes y definidos, se recomienda el entrenamiento de fuerza con sobrecarga progresiva, entre tres y cinco veces por semana. Ejercicios como flexiones, dominadas, remos, extensiones de tríceps, elevaciones laterales y press de hombros ayudan a fortalecer la musculatura y mejorar la apariencia del brazo, especialmente cuando se combinan con rutinas de alta intensidad (HIIT).

En casos donde la grasa persiste pese a hábitos saludables, existen alternativas clínicas como procedimientos mínimamente invasivos, que deben considerarse solo bajo supervisión médica. Los especialistas subrayan la importancia de mantener expectativas realistas: la reducción de grasa y la tonificación de los brazos es un proceso gradual que requiere constancia, disciplina y cuidado integral de la salud.