Un estudio publicado este martes en la revista científica Nature Aging reveló que los cambios que ocurren en el tejido mamario durante la menopausia crean un ambiente más favorable para el desarrollo y crecimiento de células cancerígenas, lo que ayuda a explicar por qué el riesgo de cáncer de mama aumenta en mujeres mayores de 50 años. La investigación fue publicada el 31 de marzo de 2026 y analizó cómo envejece el tejido mamario a nivel celular. 

Según los investigadores, con el paso de los años disminuye la cantidad de células en el tejido mamario y estas se dividen con mucha menos frecuencia. Además, las estructuras que producen leche, conocidas como lóbulos, se reducen o desaparecen, mientras los conductos mamarios se vuelven más predominantes y la capa de soporte que los rodea se engrosa. También aumenta la grasa en la mama y disminuyen los vasos sanguíneos, generando un “microambiente” más propicio para que prosperen células anormales. 

El estudio también detectó cambios importantes en el sistema inmunológico de las mamas. En los tejidos más jóvenes predominan células defensivas activas, como las células B y T, capaces de identificar y eliminar células alteradas. Sin embargo, con el envejecimiento estas disminuyen y son reemplazadas por células más inflamatorias, lo que reduce la capacidad de defensa natural del organismo y favorece la aparición de tumores. 

Para llegar a estas conclusiones, los científicos elaboraron un mapa detallado del envejecimiento del tejido mamario mediante el análisis de muestras normales de 527 mujeres de distintas edades. Los autores destacaron que, aunque algunos cambios pueden observarse desde edades tempranas, las transformaciones más drásticas ocurren durante la menopausia, cuando la caída de estrógenos impacta a prácticamente todos los tipos de células del tejido mamario, incluidas las inmunitarias. 

Los hallazgos ofrecen una nueva explicación biológica sobre por qué el cáncer de mama es más frecuente después de los 50 años y podrían abrir la puerta a mejores estrategias de prevención, detección temprana y tratamientos más personalizados según la edad de la paciente. Además, refuerzan la importancia de mantener controles médicos y mamografías periódicas en la etapa posterior a la menopausia.