A nueve meses del colapso que marcó profundamente a la sociedad dominicana, el caso de la tragedia ocurrida en el centro de entretenimiento Jet Set entra en una fase decisiva dentro del ámbito judicial, en la que se busca establecer responsabilidades penales por la muerte de 236 personas. Este lunes 12 de enero, el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional conocerá la audiencia preliminar contra Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento. El proceso estará a cargo del juez Raymundo Mejía, quien fue apoderado del expediente tras un sorteo aleatorio computarizado ordenado por la jueza coordinadora de los juzgados de la Instrucción, Kenya Romero, luego de que el Ministerio Público depositara la acusación formal. La investigación fue dirigida por el procurador adjunto Wilson Camacho, titular de la Dirección General de Persecución, junto a la fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos. El expediente presentado detalla una serie de omisiones y decisiones que, según el órgano acusador, desembocaron en la tragedia. En la acusación, el Ministerio Público atribuye a los hermanos Espaillat los delitos de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, conforme a los artículos 319 y 320 del Código Penal dominicano. Según el documento acusatorio, los propietarios del Jet Set habrían agravado su responsabilidad al sobrecargar la estructura del techo con equipos de climatización de gran tamaño y tinacos de agua, sin realizar estudios técnicos que garantizaran la resistencia del inmueble. Además, se señala que existían advertencias internas sobre el deterioro del techo que habrían sido ignoradas, priorizando el ahorro económico por encima de la seguridad de empleados y clientes. Pese a la acusación formal, Antonio y Maribel Espaillat han expresado su confianza en que el proceso judicial permitirá esclarecer los hechos y establecer la verdad. Mientras tanto, el espacio donde operaba el Jet Set, ubicado en la avenida Independencia, se ha transformado en un lugar de recogimiento y memoria. El área permanece custodiada y ha sido convertida por la ciudadanía en un altar improvisado, con velas, flores y mensajes en honor a las víctimas. Entre las imágenes colocadas resalta el nombre del artista Rubby Pérez, quien perdió la vida durante la tragedia, junto al de las demás personas que no regresaron a sus hogares aquella madrugada. Más allá del proceso judicial, el caso del Jet Set se ha convertido en un símbolo del debate nacional sobre la seguridad en los locales de uso público y la responsabilidad de quienes los administran. La audiencia del próximo lunes marcará un punto clave para determinar si los elementos presentados por el Ministerio Público son suficientes para que el caso avance a juicio de fondo, mientras familiares y sobrevivientes continúan a la espera de justicia y reparación. Navegación de entradas Alcaldía del DN reitera reglas para participar en Plásticos por Juguetes 2026; se realizará de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. Julio César Landrón es designado director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud