El desayuno no es solo el primer alimento del día, sino el momento en que el organismo sale del ayuno nocturno y necesita nutrientes que le permitan funcionar correctamente. Más que la hora en que se consume, lo verdaderamente importante es la calidad de los alimentos elegidos.

El cardiólogo Daniel López Rosetti explica que un desayuno equilibrado asegura dos beneficios clave: aporta una nutrición completa y mantiene niveles de energía estables a lo largo de la jornada. Para lograrlo, recomienda priorizar cuatro grupos fundamentales: proteínas, carbohidratos complejos, grasas saludables y fibra.

Las proteínas pueden incorporarse mediante huevos, lácteos, quesos, yogur o incluso legumbres, dependiendo de las preferencias de cada persona.

Los hidratos de carbono complejos, presentes en panes integrales, avena y frutas, permiten una liberación sostenida de energía y evitan picos que pueden provocar cansancio durante el día.

En cuanto a las grasas saludables, los frutos secos, el aguacate y el aceite de oliva son excelentes opciones. Contribuyen al buen funcionamiento del organismo y complementan una alimentación balanceada.

La fibra, presente principalmente en frutas, cereales integrales y algunos vegetales, es clave para la salud digestiva y para mantener un bienestar general.

Cada persona puede acompañar su desayuno con la bebida de su preferencia —café, té o leche—, siempre que complemente alimentos que realmente aporten valor nutricional.

En resumen, lo que determina un buen desayuno no es el horario, sino la calidad de los alimentos que lo componen. Priorizar opciones nutritivas ayuda a iniciar el día con mejor energía y a mantener un estado de salud más equilibrado.

El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH).