Santo Domingo, R.D. – La economía dominicana atraviesa una desaceleración marcada, con un crecimiento de apenas 2.2%, muy por debajo de su ritmo tendencial de 5%, según explicó el economista Raúl Ovalle, director de la Escuela de Economía de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Durante una entrevista en el programa Despierta con CDN, Ovalle describió la situación actual como un “proceso viral” temporal que el país superará gradualmente, proyectando una recuperación económica para el año 2026.

El especialista atribuyó la desaceleración a factores externos e internos. Entre los externos, destacó el menor crecimiento de la economía estadounidense, mientras que a nivel interno mencionó las altas tasas de interés registradas durante la primera mitad del año y la baja inversión pública.

A pesar de este contexto, Ovalle subrayó que los indicadores estructurales del país —como las remesas, el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera directa— se mantienen en niveles históricamente positivos.

De cara al próximo año, el economista prevé una reactivación económica impulsada por la reducción de las tasas de interés dispuesta por el Banco Central, la estabilización de la economía estadounidense y un mayor dinamismo en la inversión pública.

Aunque el tipo de cambio presenta cierta volatilidad, Ovalle diferenció entre “miedo” y “peligro”, señalando que República Dominicana cuenta con reservas internacionales en máximos históricos y un riesgo país en mínimos, lo que fortalece la estabilidad macroeconómica.

Respecto a la deuda pública, que ronda el 57% del PIB, el economista enfatizó que su impacto depende del uso que se le dé:

“Si financia infraestructura productiva, es positiva; pero si solo sostiene gasto corriente, podría ser un problema a largo plazo”, advirtió.

Ovalle también cuestionó si el potencial de crecimiento del país sigue siendo del 5% o si ha comenzado a reducirse.

Finalmente, recomendó a la población actuar con prudencia financiera en estos “tiempos de vacas flacas”, promoviendo el ahorro y limitando los gastos innecesarios. Además, criticó la creación de nuevos bonos sociales, argumentando que el Estado debería priorizar la inversión en infraestructura para cerrar brechas sociales y estimular un crecimiento económico sostenible.