Las terapias subcutáneas se perfilan como una alternativa revolucionaria en el tratamiento de enfermedades graves como el cáncer, al ofrecer una opción más rápida, cómoda y eficiente tanto para los pacientes como para los sistemas de salud. Así lo afirmó Esteban Sánchez, enfermero jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Barros Luco, en Chile, durante su participación en el Roche Press Day celebrado en la capital mexicana.

Sánchez explicó que la administración subcutánea de ciertos medicamentos oncológicos representa una evolución significativa frente a la vía endovenosa tradicional, ya que permite reducir tiempos de hospitalización, optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“Cambiar la vía de administración no significa perder eficacia. La evidencia demuestra que varios fármacos utilizados en cáncer de mama y linfomas ofrecen los mismos resultados cuando se aplican por vía subcutánea”, aseguró el especialista.

Para ilustrar el impacto humano de esta innovación, relató el caso de Ana, una paciente chilena de 57 años con cáncer de mama que debe recorrer largas distancias para recibir tratamientos endovenosos que pueden extenderse entre tres y seis horas. Con la vía subcutánea, el mismo procedimiento toma apenas entre cinco y diez minutos, lo que le permite dedicar más tiempo a su familia y a su vida cotidiana.

“¿Podemos cambiarle la vida? Sí. Menos tiempo en el hospital es más vida. Innovar también es darle tiempo a una persona para un abrazo o para cuidar a su nieto”, expresó Sánchez.

El especialista destacó que esta modalidad no solo mantiene la eficacia terapéutica, sino que también mejora la eficiencia operativa. En su hospital, la implementación de terapias subcutáneas ha permitido liberar más de 1,800 sillones de quimioterapia en un año, reduciendo costos operativos hasta en un 50 % por ciclo, al requerir menos insumos y personal.

Además, este enfoque contribuye a disminuir la carga emocional y física del personal médico, que a menudo enfrenta agotamiento y estrés derivados del trabajo continuo con pacientes oncológicos. “Escuchar al paciente, ponerlo en el centro y simplificar su experiencia también es una forma de innovar”, señaló.

Finalmente, Sánchez subrayó que las terapias subcutáneas abren la posibilidad de descentralizar la atención oncológica, al permitir su aplicación en unidades locales o incluso en el hogar, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso.

“Humanizar también es simplificar. Escuchar al paciente debe ser el eje de toda innovación. Porque cuando cambiamos la vía, realmente cambiamos la vida”, concluyó.