La Superintendencia de Bancos (SB) tiene entre sus principales funciones supervisar y fiscalizar que los bancos, financieras y demás entidades de intermediación financiera cumplan con las leyes y normas vigentes, además de procurar que se respeten los derechos de los usuarios del sistema financiero.

Cuando una persona tiene un inconveniente con su banco, financiera u otra entidad, el primer paso es presentar una reclamación directamente ante la institución y solicitar el comprobante con el número del reclamo. Dependiendo del caso, las entidades disponen de hasta 30 días para responder, 45 días cuando interviene un tercero y hasta 180 días para determinadas reclamaciones relacionadas con tarjetas de crédito.

Si la respuesta del banco no satisface al cliente o la entidad no responde dentro del plazo establecido, el usuario puede acudir a ProUsuario, servicio de la Superintendencia de Bancos destinado a orientar y atender las reclamaciones de los usuarios financieros. Allí también se ofrece asistencia sobre productos financieros, información crediticia y otros temas relacionados con sus derechos.

Entre las garantías de los usuarios financieros se encuentra el derecho a recibir información clara, completa y oportuna sobre los productos y servicios que contratan. También pueden presentar reclamaciones cuando consideren que sus derechos han sido vulnerados y exigir que las entidades financieras cumplan con las obligaciones establecidas por las normas.

La Superintendencia de Bancos, por tanto, no sustituye al banco en la solución inicial de un conflicto, pero sí cuenta con mecanismos de supervisión y atención para los casos en que el usuario no obtiene una respuesta satisfactoria. La recomendación es conservar contratos, estados de cuenta, comprobantes y cualquier evidencia relacionada con la reclamación para respaldar el proceso.

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