El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) se ha expandido “de forma exponencial” y ya afecta un territorio más grande que Francia, según alertó la ONU.

El coordinador humanitario de la ONU para el ébola, Julien Harneis, informó que unas 2,500 personas han muerto en los últimos tres meses, la mitad de ellas durante los últimos 20 días. Además, 160 trabajadores sanitarios han contraído el virus y 63 fallecieron.

La respuesta sanitaria enfrenta graves dificultades debido a los ataques contra instalaciones, vehículos y personal médico, además del conflicto armado y el deterioro de las carreteras, que dificultan el acceso a las zonas más afectadas.

A esto se suma una grave crisis de liquidez, debido a que el sistema bancario de la zona prácticamente no funciona. Esta situación ha impedido pagar a trabajadores de la salud y comunitarios que se encuentran en primera línea de respuesta.

Harneis advirtió que, si no se destinan más recursos y personal a las zonas remotas, la epidemia podría provocar muchas más muertes y extenderse hacia países vecinos. Sin embargo, consideró que con una inversión inmediata sería posible reducir la transmisión hasta detenerla.

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